Comer mientras pedaleamos

Al igual que en cualquier otro viaje, a la hora de viajar en bici podemos comer en el destino, por el camino, en un restaurante o bar o de bocadillo. Pero lo mejor es ser autónomo y llevar alimentos para uno o varios días. No siempre es fácil elegir dónde comer y donde dormir, por lo que el cicloturismo se convierte en una actividad combinada a menudo con la acampada. Por consiguiente, hay que llevar una vajilla de aluminio ligera y un infiernillo para poder cocinar en cualquier parte.

Teniendo la limitación del peso y el hecho de consumir bastante energía pedaleando, ¿cuáles son los alimentos más adecuados para el cicloturista?  Estos alimentos deben cumplir dos condiciones:

  • mínimo peso
  • máximo aporte calórico

Además la dieta tiene que incluir todos los grupos de alimentos y debe ser equilibrada, sin descuidar el paladar, algo importante desde el punto de vista psicológico.

La pasta, el arroz y los cereales cumplen perfectamente estas condiciones. Esta tiene que ser la base de nuestra dieta. Aportan gran cantidad de calorías en forma de hidratos de carbono fácilmente digeribles, con el mínimo peso, ya que son alimentos totalmente deshidratados, y de lenta liberación. Atención, necesitaremos tener cantidad de agua suficiente para la cocción donde los preparemos, lo que no tiene que significar necesariamente cargar con ella todo el día.

Para los hidratos de carbono tenemos dos opciones:

  • llevar platos a base de pasta y arroz liofilizados
  • llevar la pasta y el arroz tal cual, cocerlos y aderezarlos

Me inclino por la última opción llevando aparte salsas deshidratadas y sopas deshidratadas también. El truco para la preparación es dar con el punto en cuanto a la cantidad de agua y el momento de añadirlas al arroz o la pasta durante la cocción. También podría prepararse cada cosa por separado aunque sería más lento y requiere de cacerola extra.

Es muy importante para “reponer” músculo de las piernas cubrir las necesidades proteicas lo que suele ser un problema. Las latas de sardinas o atún pesan demasiado, igual que el queso y el fiambre, aunque serían una opción. Hay que arreglarse con la leche del desayuno que será en polvo con frutos secos y un botecito de proteína en polvo. Cuando tengamos oportunidad de comprar algo por el camino lo mejor es el yogurt y el queso para consumir en el mismo día. En las tiendas de montaña también podemos encontrar postres proteicos en polvo.

En cuanto a las grasas no hay que preocuparse, la que contienen los aderezos como el aceite de oliva, las sopas deshidratadas, las salsas y los frutos secos, será suficiente.

Conviene también llevar frutas desecadas como las uvas pasas y las ciruelas para aportar vitaminas, azúcares simples para tener fibra y energía rápida.

Respecto a la distribución de las comidas la recomendación es la siguiente:

  • desayuno hipercalórico. Siendo la comida más importante, nos tiene que aportar energía para poder pedalear gran parte del día. A base de leche con avena o muesli y miel. Si se puede comprar queso y pan se puede preparar también un buen bocadillo.
  • comida: no es una comida propiamente dicha, sino dos o tres paradas para picar frutos secos, chocolate, alguna galleta, alguna barra de cereal o un bocadillo si se pasa por algún bar. Especialmente cosas dulces para poder mantener un buen nivel de glucosa.
  • merienda-cena: a base de arroz o pasta y un postre en polvo de proteína.

 

Hay quién prefiere hacer una parada larga al medio día para homenajearse, en un restaurante si es posible. La alternativa es dejar el homenaje para la cena y dedicar el día a pedalear.

Respecto al agua, es mejor beber frecuentemente pequeños sorbos que beberse un bidón de golpe si tenemos mucha sed. Para llevarla, lo mejor es instalar un tercer porta bidón en el tubo superior del cuadro. Llevando 3 bidones de 700 cc suma 2,1 litros, suficiente si no hace mucho calor y podemos encontrar agua donde acampemos. Si no prevemos encontrarla, ni siquiera donde vamos a acampar, será necesario llevar una reserva extra. Las bolsas de agua son lo más práctico para su transporte, se pueden encontrar de plástico muy baratas. Las hay de diferentes capacidades y tienen la ventaja de plegarse cuando no se necesitan y de ser ligeras.

En conclusión, es posible viajar autónomamente durante varios días sin acarrear un peso excesivo, alimentándose perfectamente y sin necesidad de castigar ni al paladar ni al bolsillo demasiado.